Con la alegría y la esperanza de saber que estamos cumpliendo las palabras de Jesucristo de ir y enseñar (Mt 28.10 ss.), comenzamos y continuamos nuestra misión en la UCALP.
Cincuenta y dos años de tarea ininterrumpida, en los que la universidad -como órgano de evangelización- se mostró fiel y dócil a las inspiraciones de Espíritu y obediente al Magisterio de la Iglesia.
Aunque el término obediencia despierte poca simpatía y se lo quiera suplantar en estos días por resistencia, es ésta una gran virtud y actitud frente a la vida. En latín ob-audire, nos refiere a escuchar inclinando la cabeza en actitud de reflexión, percibiendo lo que está por debajo de un discurso. Dentro de la riqueza de la tradición cristiana, encontramos una reflexión de san Juan Clímaco (575-649) en la que nos enseña que la obediencia libera de la inquietud, es una navegación sin peligros, y garantiza la paz.( ) Nos asemeja a un hombre que descansa mientras avanza en su viaje. Vivir en la obediencia no es más que poner nuestra carga en la espalda de otro, nadar con el puntal de una mano que nos sostiene y cruzar sin peligros desde el camino más corto y cómodo hacia el más grande y dificultoso océano de la vida (Esc.IV).
Obediencia es escucha, respeto, maduración crecimiento en interioridad, no es una pretensión de sumisión o el sepulcro de uno mismo. Mucho menos violencia y masificación ciega como nos pretendieron imponer.
El Papa san Juan XXIII tenía como lema Obediencia y Paz, porque ambas se fundamentan en la verdad, tienen por hábito la libertad, por medida la justicia y por motor el amor (Pacem in terris, 149). Si fue la obediencia de Cristo la que hizo posible nuestra salvación (Rom 5,19), que siga siendo nuestra obediencia a Cristo y la Iglesia la que haga posible seguir dando al mundo buenas personas de ciencia inspiradas en el cristianismo.
En esta época del año le decimos bienvenidos a muchos, acompañamos y estimulamos a quienes deben seguir la navegación y despedimos a quienes culminaron sus estudios. ¡Cuántos egresados nuestros ya están navegando y echando redes tejidas con su saber en el mar del mundo! A todos ellos ánimo, confianza y obediencia. Estamos para acompañarlos.
A quienes desempeñamos distintas tareas en la universidad los invito a apoyarnos en las palabras del Papa en su exhortación Evangelii Gaudium, a estar y sentir la alegría que da vivir el evangelio y hacer de su enseñanza, un propósito institucional para este año. Francisco nos pide no a la acedia egoísta, (81) no al pesimismo estéril (84), no a la mundanidad espiritual (93), no a la guerra entre nosotros (98). Y nos pide un gran si a renovar las relaciones que genera Jesucristo (87).
Generalmente el inicio del año académico coincide con el principio de la cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua, de confianza y retorno a Dios, a reconciliarnos con Él y perdonar a los demás, no arrojar piedras sino a vaciar las manos para estrecharlas y dar a quien lo necesite. Por lo tanto querida familia y comunidad de la UCALP, alumnos, docentes, directivos, auxiliares, administrativos, capellanes, obedientes a la voz de Jesucristo, subamos a la barca, comencemos a remar y vayamos hacia lo profundo (Lc 5,1-11) con alegría y paz.
Y que al llegar al final de año no nos llame la atención Nuestro Señor Jesucristo como lo hizo con la Iglesia de Éfeso : conozco tus obras, trabajos y desvelos ( ) se que tienes constancia y has perseverado sin desfallecer. Pero debo reprocharte que hayas dejado enfriar el amor que tenías al comienzo(Ap2,3-5).
Por lo tanto a sembrar enseñando y a enseñar a sembrar. Que nada nos detenga ni desanime. Sigamos estas banderas que Cristo va en delantera (santa Teresa de Jesús), que todo un año de la Misericordia nos espera. Dios los bendiga.