Daniela Pinzón . Experiencia de Intercambio UCALP - La Plata, Argentina | UCALP
Daniela Pinzón . Experiencia de Intercambio UCALP – La Plata, Argentina
Daniela Pinzón . Experiencia de Intercambio UCALP – La Plata, Argentina

TESTIMONIO DE
Daniela Pinzón

Son muchas las cosas que puedo decir sobre el afortunado intercambio académico y cultural que hice en el primer semestre del 2014 en La Plata, Argentina. No obstante, además de compartir algunas de las increíbles experiencias que viví, me gustaría expresar lo que el viaje significó para mi vida profesional y personal.
Haber vivido en La Plata es uno de los aspectos que más destaco del intercambio porque, al ser una ciudad muy estudiantil, tuve la oportunidad de conocer a personas de todo el mundo – y argentinos de muchas provincias- que, como yo, se atrevieron a emprender un viaje hacia lo desconocido. La ciudad resultó ser de mi total encanto; pequeña, tranquila, con muchas zonas verdes, plazas, árboles, y diversos sitios para visitar y divertirse.
La Universidad Católica de La Plata (UCALP) cumplió con todas mis expectativas académicas. Y, muy amablemente, siempre estuvo atenta a mis inquietudes y dificultades (que –sobre todo las segundas-, generalmente, fueron nulas). Los profesores, administrativos y estudiantes se mostraron muy generosos para ayudarme en lo que necesitaba. Esto, por supuesto, hizo que me sintiera muy cómoda y a gusto con el nuevo país; desde el primer día sentí que una gran y linda familia me abrió las puertas de su casa.
Estando allá, en el sur de América Latina, pude apreciar a mi querida Colombia con otro lente. Sí, es como si hubiese hecho un cambio de gafas y hubiese visto las mismas tradiciones familiares, sociales, políticas y culturales de mi país, con nuevos ojos. Con un conocimiento más amplio de otro lugar del mundo. Desde la grandísima Argentina pude comparar a Colombia y entender muchas de las cosas que, incluso acá en Cartagena (cuando aún no había viajado), no entendía. Cuestiones que, de hecho, tiene que ver como mi propia vida.
Conocer personas con costumbres y ritos tradicionales diferentes a los que –hasta antes de viajar- había visto o imaginado; visitar y preciar paisajes maravillosos, convivir en un ambiente cultural muy diferente al mío y poder compartir e intercambiar personalidades y estilos de vida distintos, son algunas de las más gratificantes experiencias que se reciben cuando se viaja. Es por ello que, desde que volví a Cartagena –notando lo mucho que cambié-, no dejo de decir y concluir que viajar es la actividad más importante que debe hacer una persona que vive en un mundo como el nuestro; es un cambio profundo y permanente de las ideas de la vida; es libertad, aprendizaje, conocimiento, despertarse y abrir -¡tan necesariamente!- la mente; es sentirse vivo.
Viajando por Bariloche, por Posadas, por las Cataratas del Iguazú, visitando constantemente Buenos Aires y caminando por las acogedoras calles de La Plata, pude cuestionarme acerca de lo que quiero en mi vida, lo que busco como ser viviente, lo que me hace realmente feliz y, del mismo modo, lo que no me dejaba ser quien quiero ser. Durante el intercambio pude entrar en un proceso de descubriendo personal: de aprovechar los increíbles y maravillosos paisajes naturales, las conversaciones con personas diversas, las nuevas comidas, los nuevos sabores, los nuevos planes, la nueva música, la nueva universidad, el nuevo clima, el nuevo baile y, en general, la nueva –y distinta- vida.
Hoy, después de, seguramente, la experiencia más importante de mi vida, puedo decir, sin temor a retractarme que mi vida se divide en dos: ANTES de Argentina y DESPUÉS de Argentina.
¡Invito a todos a ser viajeros del mundo y a atreverse a recorrer los caminos que separan países, pero que unen culturas diferentes!