Un murmullo | UCALP
Pastoral

Un murmullo

¡Hola! ¿Qué tal? Mirá, la verdad es que no sé cuándo leerás esto, así que, por las dudas, te digo:
¡Buenos días! ¡Buenas tardes! ¡Buenas noches!

Lo que viene a continuación es un murmullo que trajo el viento…

La verdad, tener un día propio es algo lindo
y a la vez feo. Es lindo en el sentido de que mirás el calendario
y decís: “¡Guau! Hasta dónde llegué, mirá lo importante
que soy, qué lindo que se acuerden de mí”. Y por el
otro lado –en lo feo-, me pongo a pensar: “¿Sera verdad
que se acuerdan de mí? ¿Pusieron un día porque en
realidad no soy tan importante? ¿Acaso me están
perdiendo, me estoy diluyendo en el tiempo y por eso
un día…?”. El tiempo, compañero intangible del cual no
me puedo separar y el cual, en su fluir,
o me da vida o me mata.

Un coro se oyó cantar:
“Palabra infortunada
que buscas en el silencio el alma
y no la encontras,
en el dialogo el cuerpo
y sin producir sombra vas”.

¿Qué es ese murmullo cantado? Jamás lo había
escuchado ¡Se ha introducido en mi sentir!
Me produjo un profundo encanto, ya que sus voces
palpitan silencio y dialogo, y ambos son dos
movimientos de los que me adueño y produzco en el ánima,
que puede soportar, aguantar, cargar, aceptar, etc…
Ellos son todos verbos que poseen aquellas dos
cualidades porque son los dos movimientos más
bellos que se pueden tener y a los cuales se puede
aspirar. Ambos me ponen a mí -y a vos también- en la
dinámica del otro, del tú… porque ya no giro sobre mí,
sino que, por el contrario, me enlazo hacia el tú,
probando que la cualidad más importante que hay en
mí es la de descubrir al otro como alguien en el que
yo, la tolerancia, soy.

Prof. Damián G. Castro

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