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¡Preparate de la mejor manera para rendir!

Sin dudas, uno de los momentos más estresantes (si es que no es el más estresante) de la vida del estudiante es rendir un examen: sea parcial o final, la exposición de lo que aprendimos genera una tensión que comienza a experimentarse, en mayor o menor grado, incluso días antes de “ese momento”.

Si bien cada carrera es un mundo y tiene procesos de aprendizaje particulares que requieren hábitos y métodos propios, compartimos algunas sugerencias válidas para todos y que sabemos que sirven (porque son tips que hemos usado) al momento de prepararte para rendir.

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Mantené la calma: la ansiedad es nuestra peor enemiga. Concentrate lo máximo que puedas en lo que estás haciendo. Esto vale tanto para los momentos de preparación del examen como para el de rendir. Escuchar música clásica o suave, así como hacer ejercicios de relajación y respiración, puede ayudar.

Organizá tu tiempo: con realismo, con metas alcanzables, armá tu cronograma de estudio ¡y cumplilo! Cruzá las variables “contenidos” y “días” de estudio, y recordá que el día tiene 24 horas y no necesitás llegar contrarreloj intentando estudiar en dos días lo que debiste incorporar en diez.

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Desconectate para estudiar: Administrá tu permanencia en redes sociales y páginas de Internet que te puedan hacer perder tu preciado tiempo. Estar pendiente de tu teléfono celular o de la compu puede desenfocarte y complicar tu planificación.

Comé y descansá bien: estudiar no te vuelve esclavo. Recordá comer variado, sano y rico, así como descansar sin modificar tanto tu rutina habitual. Tal vez los nervios y la ansiedad te compliquen conciliar el sueño, pero recordá que tenés tu planificación y necesitás estar sano y fuerte para enfrentar este reto.

Evitá el tabaco y el alcohol: estas sustancias alteran las funciones neuronales. El alcohol es un depresor, y el cigarrillo, aunque pueda causar momentáneamente una sensación de relajación, tiene un efecto “rebote” que hace acumular más tensión, perjudica la concentración y la oxigenación cerebral; justamente, todo lo que no necesitás estos días.

Generá un ambiente agradable para estudiar: cuidá el orden y la limpieza de tu espacio de estudio, que la iluminación sea la adecuada e, inclusive, agregale detalles que den ganas de pasar un tiempo allí. Cada tanto podés proponerte estudiar, también, al aire libre.

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No te compares con tus compañeros de estudio: cada uno tiene su ritmo y su método. Lo importante es llegar de la mejor manera a la meta, que es rendir. Si te comparás, podés generarte una ansiedad extra. Enfocate en vos. Eso no quiere decir que no puedas reunirte a estudiar; de hecho, es una buena estrategia en muchos procesos de aprendizajes, pero el punto es no tomar referencias externas para medir tus propios procesos.

Todo es cuestión de actitud: no se trata de demostrar que sos el superhéroe ni la superchica, pero sí intentá vivir esta etapa con pensamientos positivos. No des lugar de más a miedos y dudas. Confiá en vos. Esa confianza te la van a dar tus hábitos de estudio que, con los años, seguramente fuiste desarrollando y que seguirás consolidando.

Y algo importante: más allá de todo, el resultado es solo eso: la devolución de lo que pudiste demostrar. Es difícil no perder el disfrute del estudio y el aprendizaje cuando sabemos que se acerca el momento de rendir, pero hay que intentarlo y recordar que lo que más vale es realizar nuestro mejor esfuerzo; después de todo, es un paso más que nos acerca a poder lograr el sueño de concluir nuestra carrera. Y si no nos fue tan bien, ¡ánimo! De cada cosa que nos pasa se aprende, será cuestión de revisar qué pasó y modificarlo para que la próxima experiencia sea más positiva.

Recordá que, si tenés alguna duda o inquietud, podés acercarte al Sistema de Tutorías que la UCALP te ofrece para acompañarte en este desafiante camino.

¡Éxitos!