15 de Agosto: Asunción de la Santísima Virgen María | UCALP
Institucional

15 de Agosto: Asunción de la Santísima Virgen María

pencilCon motivo de celebrarse, el sábado 15 de Agosto, la Festividad de la Asunción de la Santísima Virgen María, el Sr. Rector de la Universidad Católica de La Plata, Dr. Hernán Mathieu, resolvió decretar asueto para la totalidad de nuestra comunidad educativa dado que esta celebración  mariana es una de las más importantes del calendario litúrgico y es un dogma de fe.

La UCALP  invita a toda la comunidad a las misas que se brindarán el día sábado 15, a las 11,30 hs. y 17 hs., en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, calle  13 nº1224

LA ASUNCIÓN DE MARÍA Y LA VIDA DEL CRISTIANO

Es célebre y ya clásica la expresión de san Cipriano “Nadie puede tener a Dios por Padre sino no tiene a la Iglesia por Madre” (De Ecclesiae catholicae unitate, 6).

Este santo padre, buscaba defender la unidad de la Iglesia contra el riesgo de la división interna que lesionaba y fracturaba el cuerpo de Cristo. Para nosotros, que recordamos la Asunción de María a los Cielos,  esta enseñanza nos permite reflexionar sobre la Maternidad de quien nos fue “entregada” por Cristo en el instante mismo del sufrimiento en la cruz.  Así podemos decir que, quien pretende ser cristiano y no tiene a María por Madre, no tiene los mismos sentimientos que Cristo Jesús (Fil. 2,5). En los últimos momentos de su vida, el mismo Jesucristo sintió una doble preocupación: dejar a su Madre sin hijo y dejar a los hombres, hechos hermanos por Él, solos y sin madre. ¡Quién mejor para mantener la unidad que María santísima! Ella será  quien sin más palabras ni revelación y como “arca de la nueva alianza”, mantenga la unidad de los que creen, aman y esperan en Cristo,  con la ciencia que atesoró en su corazón mientras acompañó la vida de su Hijo, Dios hecho hombre. En ese momento la plenitud de la muerte redentora, no se explicaba con palabras sino con el silencio de María, la mujer y maestra del silencio cristiano. (…) Porque Ella se ocultó en este mundo y se colocó más bajo que el polvo por su profunda humildad, habiendo alcanzado de Dios, de los Apóstoles y Evangelistas que no la dieran a conocer (…) (Tratado de la verdadera devoción III, 1). Recordamos hoy esta silenciosa pedagogía de la Virgen en otro misterio de su vida:  su retorno a la eternidad asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial como enseña el dogma, para gloria de Dios omnipotente, honor de su Hijo, vencedor de la muerte y el pecado (…) para aumentar la misma gloria de Maria y alegría de toda la Iglesia. ( Pio XII Munificentissimus Deus [1/XI/1950])

En la Asunción se escucha la voz de Cristo que llamando a su Madre desde la eternidad  le dice “Ven Bendita de mi Padre, elegida de por Él para la redención del mundo, y recibe el lugar que te fue preparado desde el inicio del mundo” (Mt 25,31).

Desde allí, asunta en cuerpo y alma, la maternidad de Maria se hace ilimitada. Cuando alguien busca a su Hijo, el Camino, Ella allana el terreno. Es quien ruega por nosotros, cuando se lo pedimos, estableciendo un vínculo de amor entre el pecado y la Misericordia. Cuando buscamos la Verdad, sin dudas es Ella la Pedagoga que nos conduce al Maestro.

Por eso hoy la voz de Cristo no nos habla desde el madero de la cruz sino desde la misma eternidad, desde el cielo y nos dice “hijos aquí, junto a Mí está su Madre”, sólo nos queda recibirla en nuestras vidas como en los inicios del cristianismo lo hizo san Juan.

Terminamos a modo de oración con el Himno del Oficio de Lectura :

A alumbrar la misma luz,
a alegrar la misma gloria,
a enriquecer las riquezas
y a coronar las coronas,

a hacer cielo al mismo cielo,
a hacer la beldad hermosa,
a ennoblecer la nobleza
y a honrar a las mismas honras,

sube la que es de los cielos
honra, riqueza, corona,
luz, hermosura y nobleza,
cielo, perfección y gloria.

Flamante ropa la viste,
a quien las estrellas bordan,
en cuya labor el sol
a ningún rayo perdona.

La luna a sus pies mendiga
todo el candor que atesora,
y ya, sin temer menguantes,
plenitud de luces goza.

A recibirla salieron
las tres divinas personas
con los aplausos de quien
es Hija, Madre y Esposa. Amén.
Padre Fernando Sagaspe, Capellán general de la UCALP.

Autor: UCALP